En este domingo continuamos la lectura del comienzo del Evangelio
de san Marcos. El evangelista alterna la predicación con las curaciones.
Jesús predica y cura: el Hijo de Dios salva iluminando con la Palabra, dando a conocer a Dios, y luchando contra los males que aquejan a la humanidad. Jesús revela al Padre no sólo con lo que dice, sino con lo que hace. En Jesús vemos a Dios, vemos cómo se porta Dios con los hombres, porque Jesús está lleno del Espíritu Santo, y en él reside plenamente la divinidad.
Las curaciones que Jesús realiza y que son narradas en los evangelios han dado
lugar a discusiones constantes entre quienes las aceptan y quienes no las aceptan.
El Nuevo Testamento ante estos prodigios no se plantea esa posibilidad, sino su sentido.
Las curaciones que Jesús realiza son un signo que Dios hace al hombre a partir
de un suceso sorprendente, cuyo significado se reconoce en la fe. Es por ello que el milagro es una manifestación del poder de Dios. (Misal Anual 2012, Pan de la Palabra). |