SEP  
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Domingo XXVI del Tiempo Ordinario.
 
Citas Bíblicas:
Am 6, 1. 4-7; Sal 145; 1 Tim 6, 11-16; Lc 16, 19-31.
 
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ALABEMOS AL SEÑOR, QUE VIENE A SALVARNOS

Los ricos y los pobres. La parábola del rico y del pobre muestra el contraste entre dos tipos de condición humana y su respectiva retribución en la otra vida. En esta narración podemos ver una continuación de las enseñanzas de Jesús a sus discípulos sobre el dinero. Este texto va dirigido a los fariseos, representantes del pensamiento judío y amigos del dinero, que creían en la resurrección, pero estaban equivocados en lo referente a la retribución por parte de Dios. Lázaro y el rico ilustran el juicio de Dios entre el lujo y la miseria, aquí en vida, y los tormentos y la felicidad después de la muerte.

Una parábola original. El rico no trabaja, y diariamente se da banquetes espléndidos. Lázaro es un mendigo, lisiado y llagado: tiene su puesto de mendigo a la puerta del rico, escena habitual en aquel ambiente y en aquel tiempo. No había más que tres categorías de clases sociales: los ricos, los pobres y los mendigos: ciegos, lisiados, cojos, en cantidad enorme. ¿Y la originalidad? ¡Que pudiera existir una comunicación entre la tierra y… la colonia hebrea del Paraíso! Esto no lo había pensado nadie. En el Talmud se narra de un viaje hecho por Moisés a Palestina, que descendió del cielo para asistir a una lección del gran Rabí Akivá; y en la Divina Comedia es descrito el viaje de Dante a la Ciudad celeste; pero que se pudiera dar una comunicación entre el paraíso y el infierno, ninguno jamás lo había contado antes de Jesús.

Finalidad de la parábola. Naturalmente se trata de una parábola, por tanto es inútil “quebrarse la cabeza” tratando de leer entre las líneas de la parábola el cómo es el Más allá, y cómo podamos realizar una comunicación entre los vivos y los muertos. Ni perdamos el tiempo en ello, no sacaremos nada. Lo que sí documenta la parábola es la mentalidad de quien la cuenta y de su auditorio, aspectos que son los más importantes. La parábola se sitúa al interno de un pensamiento sobre el Más allá, que es común a Jesús y a sus oyentes, que puede ser condensado en estos dos enunciados: “Después de la muerte hay otra vida, que no será igual para los buenos y los malos”, y “Entre los malos, que Dios castigará, hay algunos ricos felices que no tienen piedad de los pobres”. Ésta también es la enseñanza constante de los Evangelios.

Lázaro y el rico. Ya podemos confrontar a los dos personajes principales de la parábola: el pobre Lázaro y el rico epulón (comelón), dejando de lado a sus cinco hermanos. De Abraham, que habla desde el “sector del Paraíso” sobre el cual se sobreentiende, diremos sólo que su voz tiene la función que en el teatro tiene una voz solemne, pero fuera de tiempo.

Restablecer un orden. Sobre Lázaro, el pobre, diremos que su nombre, forma griega del hebreo Eleazar, significa El azhar: Dios viene en mi ayuda, con el sentido: Sólo Dios es mi ayuda. Es el personaje central de la parábola, y lo sorprendente es que, mientras el pobre tiene un nombre (tener un nombre significa ser una persona y tener una dignidad), el rico no tiene un nombre, pero es llamado con el término de una función, ser un “comelón”. Este cambio tan radical de perspectiva en presentar al pobre y al rico, que los exegetas bíblicos llaman con el término de “inversión mesiánica”, sigue este arquetipo en el tiempo del Mesías, en el que el mundo reemprenderá el antiguo orden que existía antes que fuese cambiado por la babel de los hombres, será revelada la dignidad de los pobres, la que Dios les ha reconocido siempre y que los ricos han olvidado casi siempre.

¿Y los cinco hermanos? Ellos están “entre bambalinas”, pero son importantes en enseñanza de la parábola: representan a los oyentes y los lectores del evangelio, a los cuales la enseñanza está destinada. Son como los presentes a un espectáculo, entre los cuales hay quien duerme, quien piensa en otras cosas, y quien se da cuenta que la experiencia de su vida está literalmente registrada al espectáculo que le están poniendo enfrente. A estos cinco hermanos, y por lo tanto a nosotros, Jesús dice: “¿Entendieron esta parábola?” Esto que ha sucedido al rico y al pobre, que les he presentado, podría sucederles también a ustedes.

¡Hay de ustedes! Amós, el profeta campesino, venido del reino del Judea, permanece indignado ante el descubrimiento, en el reino de Israel de la miseria y, a su lado, de un lujo desenfrenado –primera lectura–. Denuncia la codicia y la ceguera de los potentes. Ellos no se dan cuenta que caminan hacia la catástrofe. Pronto Samaria será destruida por sus injusticias (la predicción se realizó efectivamente en el 721 a.C.).

Tú, como hombre de Dios, lleva una vida de rectitud. Para san Pablo la justicia consiste en el situarse correctamente frente a Dios. En la medida en la cual el hombre es consciente de la propia debilidad y animado por la certeza de la misericordia divina, puede descubrir la auténtica relación con sus hermanos. La exhortación a Timoteo puede parecer exclusivamente “religiosa” y muy lejos de los problemas concretos de todo comportamiento humano. Unirse con la fe a Jesús, quiere decir empeñarse por un mundo nuevo, de justicia y de amor.

1. Antífona de entrada.- Podrías hacer recaer sobre nosotros, Señor, todo el rigor de tu justicia, porque hemos pecado contra ti y hemos desobedecido tus mandatos; pero haz honor a tu nombre y trátanos conforme a tu inmensa misericordia (Cfr Dan 3, 31. 29. 30. 43. 42).

Se dice Gloria

 
     
 
LA PALABRA EN TU VIDA
Muy bien podríamos decir que Jesús “le habla a Pedro para que entienda Juan”. Se dirige a nosotros y a nuestros cuatro hermanos para que no suframos la misma suerte que nuestro hermano mayor epulón. Señor Jesús, enséñanos a no apegarnos a las cosas materiales.
 
     
 
 
 
 
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Intenciones del mes
Intención general:
Para que, en las regiones menos desarrolladas del mundo, el anuncio de la palabra de Dios renueve el corazón de las personas, alentándolas a ser protagonistas de un auténtico progreso social.
Intención misional:
Para que, abriendo el corazón al amor, se ponga fin a tantas guerras y conflictos que aún ensangrientan el mundo.
 
 
 
 
 
 
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