Nuestra Espiritualidad

El camino de nuestra Espiritualidad está centrado en Cristo Maestro, meta pero también punto de partida de una intensa vida espiritual. La devoción al Divino Maestro no es simplemente un conjunto de prácticas, sino un estilo de vida, un modo de pensar, de razonar y de obrar a semejanza del Jesús Maestro que es Camino, Verdad y Vida.

 

María es Reina por ser modelo fundamental para quien ha sido llamado a dar a Jesús al mundo. Ella es la inspiradora y protectora de toda misión apostólica y de toda persona o grupo ingresa en el campo del apostolado.

Los maternales cuidados de María se dirigen de manera especial a los apóstoles –sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos consagrados–, ella se convierte para este escuadrón en consejera, consuelo y fuente de energías, así como lo fue para los primeros apóstoles reunidos en el cenáculo a la espera del Espíritu Santo.

 

La Familia Paulina reconoce y venera a San Pablo Apóstol como protector, fundador y modelo de servicio. Él se propone a sí mismo como ejemplo, pero no como prototipo absoluto, sino en la medida y en el modo como él imitaba a Cristo, que es el verdadero modelo de toda perfección.

 

Pablo es el Maestro por excelencia ya que, como Cristo, comenzó actuando y luego enseñando. Con toda justicia se considera Maestro y Doctor de todas las gentes, ya que su apostolado se extendió a todos los pueblos.

 

Pablo es el misionero por excelencia, y para poder realizar el designio de Cristo, el P. Alberione se queda fascinado con él y, teniendo en cuenta ciertas perspectivas del apostolado moderno (la difusión, la necesidad de ir al encuentro de los hombres a donde no llega la presencia del sacerdote), repite con frecuencia estas palabras: “San Pablo es el gran caminante de Cristo”.

 

En pocas palabras…

El púlpito del Religioso Paulino es un escritorio, un bolígrafo, una hoja de papel, una computadora, una cámara… desde este apostolado buscamos dar a conocer a Cristo y su Evangelio de la Vida.

 

En nuestra historia carismática, el fundador afirma con toda certeza que la figura de San Pablo como protector le fue impuesta por una intervención inspiradora del mismo Pablo: “todos han de considerar a san Pablo Apóstol como único padre, maestro, modelo y fundador. Porque de hecho lo es. Por él nació la Familia Paulina, por él fue alimentada, él la hizo crecer, y de él asumió su espíritu”.